lunes, 27 de junio de 2016

LA CAZA MENOR SE ACABA: CONCLUSIONES A LA TEMPORADA 2015-2016: IV. Las migratorias



Si la caza menor, siendo autóctona del terreno y permitiendo, por lo tanto, un estudio “in situ” y “continuado” sobre su comportamiento, necesidades y costumbres, es difícil de investigar por tener múltiples factores, ambientales y humanos, que le afectan, ¿qué podemos decir de una especie de la que sólo conocemos una parte más o menos importante de su ciclo de desarrollo? Encima, para más agravio de este tipo de caza, se la considera como algo extraño en nuestro ambiente y siempre hay cazadores, cada vez menos, a Dios gracias, que opinan que hay que cazarlas casi hasta el exterminio: “total, no son nuestras y ve a averiguar si volverán para otro año”.
Mi opinión particular es que en este caso, las migratorias están sometidas a una presión cinegética excesiva. Y esto se cumple, casi en todas las especies: migratorias de verano, tórtolas y codornices y migratorias de invierno, zorzales y palomas. Hay que incluir en este caso también a las torcaces sedentarias que se cazan por el verano, en la media veda.
Aquí debería ser la Administración la que pusiera coto y remedio al asunto. En la mayoría de los casos, las distintas leyes de veda permiten la caza de migratorias durante sábados, domingos y festivos de carácter nacional o regional y en horario de 7:00 a 11:00 horas y a partir de las 17:00. Si ponemos el ejemplo de la temporada pasada en Extremadura, en la que el periodo de caza de la tórtola era del desde el 22/08 al 13/09, ello supuso un total de 9 cacerías posibles: 4 sábados, 4 domingos y 1 festivo. La mayor parte de las sociedades se limitan a cazar un solo día a la semana, sábado o domingo, entre otras cosas porque no hay comedero que aguante más días de caza y menos aún dos días seguidos; ya lo dice el refrán “a caza movía no vayas al otro día”. Comprendo que la Ley está hecha para que se pueda escoger entre sábado o domingo, pero no se indica nada que impida hacerlo en los dos días, si a la sociedad le apetece, y me consta que se hace. La administración debería arbitrar algún medio que impidiera celebrarse cacerías dos días seguidos en el mismo lugar.
Los comederos permitidos por ley y establecidos por los cazadores han venido a remediar esa falta de agricultura, ya comentada en otros sitios, que ha traído consigo el incremento de la ganadería. Pero estos comederos presentan algunos inconvenientes. Antes, las siembras realizadas eran bastante extensas, con lo cual la zona de comida “aportada” a los pájaros, las rastrojeras, eran amplias y permitía no sólo incrementar los puestos, sino también separar unos de otros. Actualmente los comederos artificiales tienen el inconveniente de ser pequeños, dan mucho menos trabajo, con lo cual el nº de cazadores que cabe es menor y encima, para su tamaño, el nº de puestos siempre es excesivo.
Las sociedades deberían remediar en lo posible aquellas cosas que resultan difícil de hacerlo por la Administración, para lo cual incidiría en algunas cuestiones fundamentales, a mi modo de ver:

a) Adecuación real del comedero al nº de cazadores: Hay que planificar con anterioridad el tamaño del comedero, para que luego los puestos estén suficientemente separados, no sólo por la seguridad del cazador, sino también para que se le permita a la caza ciertas probabilidades de salvación. Es increíble como algunos pájaros antes de entrar al comedero han de pasar por el campo de tiro de dos o más escopetas, e incluso si se escapa lo esperan dentro del mismo.
b) Limitación de los días de caza: no deberíamos cazar más de un día a la semana. Con un día debería ser suficiente.
c) Limitación del horario: respetar el horario de la administración, sólo hasta las 11:00 de la mañana y restringirlo aún más, no cazando por las tardes. Hay razones para estas limitaciones: el pájaro entraría al comedero con tranquilidad a partir de las 11:00 y sin restricciones por las tardes. Ello nos permitiría volver a la semana siguientes con más garantías. Por otro lado, las tardes con el calor y, presumiblemente, después de haber comido en abundancia, no son nada agradables. En caso contrario, si el pájaro no logra comer en todo el día, puede que emigre a otros comederos en los que se les moleste menos.
d) Educar a los cazadores: Esto es algo muy importante. “No se caza más por tirar o disparar más”. Los cazadores viejos decían que “la paloma se mata con el culo” (*) . En los puestos fijos para pájaros, hay que cazar con tranquilidad, no tirar los pájaros lejanos, estar quietos hasta tenerlos a tiro y no abusar de gatillo. La mayor parte de las veces lo que se hace es “espantar” caza o algo peor, herir caza que no se cobrará y morirá fuera de nuestro alcance.

 Arriba, en las fotos se observa la diferencia entre las perchas de mañana y tarde. Algunos cazadores siguen opinando que las tardes son mejores, que los pájaros, con el hambre, al no haber podido comer por la mañana, entran mejor a las escopetas; puede que los pichones, tanto tórtolas como paloma, piquen de novatos, pero los pájaros viejos pasan hambre y si hace falta no asoman más por el comedero.
Dentro de las migratorias, el cazador siempre confía mucho en un pajarillo, el zorzal, que tan buenas jornadas nos depara. Pero esa confianza se está perdiendo cada vez más. Llevamos cuatro o cinco temporadas en franca regresión de zorzales y, la verdad, no se espera que la cosa vaya a ir bastante mejor.
La venta de cartuchos en las armerías se salva gracias al zorzal, pero a, este paso, se está convirtiendo uno en un extraño en las armerías; los dependientes y/o propietarios te saludan efusivamente y te indican que cada vez aparece uno menos. Y uno por dentro piensa que “y menos que voy a venir”, porque el asunto está que arde: con un cajón de 250 cartuchos te sobra para más de una temporada, incluso dos o tres. Lejos aquellos tiempos en que esa cantidad de cartuchos la tiraba uno en una sola jornada. Actualmente, las perchas de 7 u 8 pájaros, como la de la foto, se celebran como verdadero acontecimiento. Supongo que el gasto de pólvora se realizará fundamentalmente en competiciones de tiro, sean de plato, pichón u otras modalidades.
En definitiva, el pájaro sigue si resollar: cada temporada, peor que la anterior. La regresión de zorzales sigue a más, a este paso no vendrán.
Respecto a la paloma de invierno parece ser que estos dos últimos años se ha recuperado un poquito, pero matar una paloma en el invierno se convierte en una tarea digna de mérito. Si cuando había abundancia de palomas, oscurecían el cielo y había que espantarlas de las fincas con cohetes, salió el refrán entre los cazadores de “no vayas a palomas aunque no comas”, ¿que podíamos decir ahora? Muy sencillo, no salir al campo.
Algún día hablaré algo sobre que le puede ocurrir a los zorzales. Evidentemente no sobre lo que realmente les ocurre, sólo de lo que les puede ocurrir. Más “quién sabe”.

(*): Alude el refrán a que para matar la paloma hay que esperarla con tranquilidad, sentado y cómodo a ser posible. Cuando se va llegando a cierta edad, como me ocurre a mí, permanecer en un puesto de pie, con la escopeta aguantando en los brazos se hace bastante pesado y ello propicia que de vez en cuando te muevas para desentumecer los músculos agarrotados por una postura incómoda y continua. Este movimiento imperceptible para uno, es un verdadero inconveniente para la entrada del pájaro. Este se da cuenta de nuestra presencia por el movimiento y sin que a veces no nos lo expliquemos, vira antes de llegar al puesto y no entra a tiro de la escopeta. Por el contrario, si estamos sentado estaremos más cómodos, no soportando el peso de la escopeta a pulso, la tendremos terciada sobre las piernas y consiguientemente nuestros movimientos serán más escasos y menos perceptibles. Sólo asomaremos por encima de la mampara o puesto, lo suficiente para ver entrar el pájaro a lo lejos, permanecer quieto dejando entrar al pájaro y sólo cuando esté a nuestra altura subiremos de la silla, apuntaremos mientras nos elevamos y dispararemos sobre seguro. Hay que tener en cuenta que el pájaro cuando viene volando tiene un campo de visión, la mayoría de las veces, adelantado cual si fuera el foco de un helicóptero, y ve delante pero no debajo con cierta perpendicularidad. Si nos levantamos después de que haya pasado este campo de visión, probablemente ni siquiera se percate de que le estamos disparando.


jueves, 23 de junio de 2016

LA CAZA MENOR SE ACABA: CONCLUSIONES A LA TEMPORADA 2015-2016: III. El problema de la perdiz



Este es el principal problema, a mi modo de ver, crucial diría yo. La perdiz requeriría un estudio aparte, en primer lugar por ser la reina de la caza y en segundo lugar por su escasez esta temporada, lo cual augura un futuro bastante incierto. Hay tres fases fundamentales en el desarrollo de la perdiz: la primera es el estado de celo, la segunda es la incubación y por último, la tercera, la fase de cría. Uno de los factores que más afectan al celo es la duración del día, con el incremento de la iluminación, juntamente con la temperatura. El exceso de lluvia y/o tormentas originan falta de celo, con lo cual las puestas son muy irregulares. Una vez realizada la puesta, el estado fisiológico de la perdiz cambia y se produce la denominada “cloquez”, con la cual se incrementa la temperatura del cuerpo y comienza la incubación de los huevos. Durante la incubación pueden producirse abandonos totales o parciales de los nidos que llevan al fracaso total de la reproducción. El abandono de nidos puede producirse por motivos muy distintos: falta de calentura de la perdiz, exceso de calor, lluvias, tormentas, depredadores (zorros y córvidos, cada vez más abundante), etc... Hay ocasiones en que la perdiz abandona el nido y, si el tiempo le acompaña, puede volver a iniciar otra vez el procedimiento comenzando por la fase de celo y después la incubación. Son los llamados pollos tardíos, que en más de una ocasión arreglan la temporada. Una vez terminada la incubación, si esta se ha llevado a cabo por lo menos de una forma parcial, comienza la llamada fase de cría. La perdiz puede considerarse un ave esteparia, por lo menos en su fase adulta; es un ave resistente, acomodada a la falta de comida y a la escasez de agua. Pero en sus primeras fases, el pollo recién salido del huevo es un animal desvalido y delicado. Si no dispone de comida y agua con cierta regularidad tendrá los días contados, ello sin contar con los posibles ataques de depredadores:   ya no sólo los mismos que afectan a los adultos, sino también otros bastante menos impresionantes, como puede ser el pequeño pero temido alcaudón común, el cual se trata de un verdadero especialista en capturar insectos de cierto tamaño y pequeños pajarillos; tampoco hay que olvidar al rabilargo, de la familia de los córvidos. En ocasiones y debido a estos múltiples factores negativos se ve como los bandos de perdices, al comienzo numerosos, van disminuyendo poco a poco hasta quedar uno o dos en el estado adulto, si no todo el bando.

Nido de perdiz abandonado

Ya en su fase de adulto la perdiz se hace resistente y puede superar los inconvenientes con un grado mayor de éxito que no en las fases anteriores.
Si examinamos detenidamente el problema y comparamos con épocas anteriores, sólo encuentro una diferencia: se ha abandonado totalmente la agricultura en favor de una ganadería que ha pasado de una explotación extensiva a otra, si no intensiva, casi intensiva. La perdiz “se ha echado al monte”, en el sentido estricto de la palabra, desplazada por la ganadería. Consecuentemente la densidad de la caza en el monte no es comparable a la de la campiña, esta última bastante más productiva.
Por otra parte en los terrenos de cultivo se echa la culpa al exceso del mismo: no hay lindazos, regatos, sitios de refugio para la caza. Las cosechadoras hacen verdaderos estragos y cada vez más se echa la culpa a los productos fitosanitarios con que son tratadas las semillas antes de la siembra , así como a los herbicidas que acaban con los pocos resguardos que quedan en los terrenos de cultivo intensivo.
Tenemos pues que lo que podría ser una ventaja en las zonas ganaderas, el cultivo de la tierra, es un inconveniente en las zonas propias de cultivo ya que en estas en la actualidad se recurre con demasiada frecuencia a los ya mencionados productos fitosanitarios. En fin, que en un término medio consiste la virtud, término medio que se cumplía, en nuestra zona, antes de la revolución de semillas, productos fitosanitarios y transformación de la ganadería extensiva de antaño a la semi-intensiva de hogaño.
Ya hablaré más de la perdiz en otra ocasión.

martes, 21 de junio de 2016

LA CAZA MENOR SE ACABA: CONCLUSIONES A LA TEMPORADA 2015-2016 SOBRE LA CAZA MENOR: II. Las liebres equivocan su ciclo


De siempre, las liebres han tenido un ciclo raro con respecto a la ley de veda; el resto de las especies se reproducen o por lo menos lo intentan en épocas en que la veda permanece cerrada, recurriendo en la mayoría de los casos a la primavera, cuando se supone que el campo brinda más posibilidades de alimentos para sacar adelante a las crías. Pero en el caso de la liebre no era raro encontrar alguna que otra liebre preñada en pleno invierno; no así paridas, ya que es difícil que los lebratos aguanten temperaturas excesivamente bajas. Algo parecido le ocurre al jabalí. Estas especies están algo trastocadas respecto a lo que debería ser un comportamiento más normal y así es frecuente encontrarse con hembras que están preñadas en plena temporada de caza ¿Pudiera deberse al tema tan discutido y discutible del cambio climático? Vaya usted a saber; la realidad es que los años anteriores hemos tenido unas primaveras escasas de lluvias y con temperaturas más altas de lo normal, unos otoños de lluvias abundantes y temperaturas bastante suaves e inviernos secos sin heladas persistentes. De hecho este año agrario, no ha helado durante todo el invierno y si lo ha hecho ha sido de forma poco duradera.

Esas heladas que se mantenían de un día para otro, incluso semanas y aún meses no se han visto para nada. Ello propicia que el otoño se presente más agradable y con comida abundante, máxime si estamos en una dehesa con abundancia de bellotas, propicio para la reproducción de las especies más que la propia primavera, como venía ocurriendo desde el devenir de los tiempos. Aún más, si el invierno se mantiene con temperaturas suaves impropias de la temporada.
La liebre aunque parezca abundante, no es más que una ilusión.  La realidad es que está muy escasa, lo que ocurre es que al faltar en la percha conejos y perdices y aparecer sólo ellas, parece que su presencia nos brinda una abundancia que es engañosa. A la vista está la foto de lo cobrado en una jornada al salto por 12 cazadores: 7 piezas, de ellas 6 liebres y una sola perdiz.
 Una ventaja que parece que tenemos es la ausencia de enfermedades en las liebres de nuestra zona, aunque también las densidades poblacionales, muy bajas por desgracia, no permiten el desarrollo de las mismas. También puede ser que no se aprecien con la misma determinación de otras zonas; no es lo mismo ver una liebre muerta en el campo cuando se trata de una campiña a verla en una zona poblada de monte, donde la presencia de un animal muerto pasa generalmente desapercibido.
En fin, la liebre aunque brinda alguna que otra vez lances espectaculares, no es a la escopeta lo que representa la perdiz. Los lances de esta no tienen nada que ver con los proporcionados por otras piezas, sobre todo con la perdiz criada en la sierra.

domingo, 19 de junio de 2016

LA CAZA MENOR SE ACABA: CONCLUSIONES A LA TEMPORADA 2015-2016 SOBRE LA CAZA MENOR: I. Ausencia total del conejo: pura presencia testimonial


La caza menor se acaba, o por lo menos esa es la conclusión que yo saco. Hablo de las características especiales de los terrenos que conforman la Sociedad Local de Cazadores Nª Sª de Tentudía de Monesterio (Badajoz). Aunque desde luego el problema no es privativo de esta Sociedad. El mal está más generalizado de lo que creemos. Intentaré enumerar aquellas circunstancias, que a mi parecer, están acabando con la caza menor, sin intentar dogmatizar sobre el tema, entiendo algo pero no soy un experto ya que al tema le afectan muchos factores y tiene varios agentes implicados, pero si ver si las personas que estamos en el ajo tomamos conciencia del problema y vemos si somos capaces de ponerle algo de solución.


1) Ausencia total del conejo: pura presencia testimonial
2) Las liebres equivocan su ciclo
3) El problema de la perdiz
4) Las migratorias
5) La paradoja del zorro
6) Dos invitados cada vez más abundantes: el meloncillo y la gineta
7) Algunas anomalías: becadas y codornices
8) La climatología
9) Escasez general de la caza menor
10) La juventud debería aprender a cazar
11) Conclusiones

1) Ausencia total del conejo: pura presencia testimonial

Este animalito ha sido desde los tiempos más remoto uno de los principales representantes de la geografía española, hasta tal punto de que la península ibérica llegó a recibir el sobrenombre de “tierra de conejos”.  Debido a su abundancia se convirtió en la presa de un sinfín de predadores emblemáticos de la península: el lince ibérico, el águila imperial, el búho real, etc..., y de otros menos emblemáticos: zorro, gineta, meloncillo, etc...
Pero debido a distintas circunstancias, unas archiconocidas como las famosas enfermedades víricas, y otras no tan conocidas, la abundancia de antaño se trocó en la escasez de hogaño.
Creo que esta escasez del conejo se ha convertido, no sólo en Monesterio, sino también en cualquier otro coto de caza, en el principal problema cinegético. No es que los terrenos de la Sociedad Local se hayan caracterizado en tiempos anteriores por abundancia de conejos, pero sí que había los suficientes para satisfacer a cazadores y depredadores. Digamos que era un parapeto que servía para tener protegidas las otras dos especies principales de la menor: la liebre y la perdiz.


No se la razón por la cual el conejo no se ha recuperado en Monesterio de sus enfermedades, mixomatosis y NHV. Quizás habría que planteárselo al contrario: ¿por qué se recupera en otros sitios? ¿Por qué en otros su abundancia llega a constituirse casi como una plaga? Estos años atrás se veían conejos en primavera cuando comenzaban a criar y aunque después desaparecían como por ensalmo, siempre aparecía alguno que otro entre las piezas cobradas en las cacerías de la general en el otoño. Pero últimamente, hace dos o tres años, no se ve ninguno. Es verdad que debido a esta escasez, tanto los cazadores aficionados a esta pieza como los perros especializados en la misma están desapareciendo, pero por ello mismo podría esperarse que se recuperaran por descender la presión cinegética. Pues es todo lo contrario, cada vez se ven menos conejos. Igual está pasando en otros lugares donde se mataban cientos de ellos; me refiero a la Sierra Norte de Sevilla, ya comenté en la temporada pasada el fracaso de la jornada de descaste en Hamapega (Guadalcanal). No ocurre lo mismo con los conejos en otros lugares con escasez de monte y dedicados a terrenos de cultivo: olivares, viñas, frutales, etc... En estos lugares se están convirtiendo en verdaderas plagas: el mismo verano que estuve en Guadalcanal estuve invitado en la finca “La Coronela” de la campiña de Sevilla, ver foto, finca dedicada fundamentalmente al cultivo de cereales y olivar; era ya la cuarta cacería que se daba y en un par de horas por la mañana, al pasillo, sin perros, entre dos, cobramos 24.
En el conejo de monte se encuentra la salvación del resto de especies cinegéticas y no cinegéticas, algunas de ellas en peligro de extinción, precisamente debido a esta escasez. Ahí tenemos el caso del lince ibérico y en menor medida el águila imperial. La supervivencia de estas dos especies depende en un porcentaje bastante alto de la abundancia o escasez de este pequeño lagomorfo. De forma paralela y como ya hemos expresado anteriormente, de la abundancia del conejo depende la mayor o menor presión cinegética de las demás especies cazables. Pues bien, ningún cazador o ecologista con un mínimo sentido común se explica como el conejo está abandonado por la administración y se están gastando cientos de millones de euros en crías en cautividad de linces y águilas sin ningún sentido práctico o por los menos muy discutibles.
Está claro que la caza menor en Monesterio se encuentra en vías, sino de extinción, si de una situación bastante grave. Sólo nos queda un remedio a los cazadores, después de hartos de salir al campo para no ver nada: o cazamos de forma descafeinada, llámese suelta de especies de granja, o bien nos apuntamos a la montería. Esto puede que quizás sea relativamente fácil para los cazadores viejos que vemos en estas dos modalidades de caza una cierta comodidad, pero ¿qué les queda a los jóvenes y a aquellos que sientan sus primeros escarceos en una jornada de caza al salto acompañado de perros? Una cosa es cierta, la caza no está en a mejor de las situaciones para crear afición, muy al contrario, está provocando abandonos temporada a temporada. El futuro de la caza menor no es nada halagüeño.
De cualquier forma, el porqué de la escasez del conejo en unos sitios y su abundancia en otros, será cuestión de análisis para otra ocasión.

martes, 16 de junio de 2015

GRIÑÁN DEJA SU ESCAÑO: “NO ES CIERTO”


Es increíble como engañan los políticos al pueblo y, lo que es peor, como los medios de comunicación no son capaces de transmitir a ese pueblo dicho engaño.

Hace bastante tiempo que venimos oyendo como dos representantes públicos, D. Manuel Chaves – diputado en el Congreso de los Diputados, elegido por votación popular en Elecciones Generales, y José A. Griñán, - senador  elegido por los representantes del Parlamento Andaluz, no directamente por el pueblo – vienen siendo motivo de los periódicos por las “exigencias” del partido C´s consistentes en no apoyar la candidatura a Presidenta de la Autonomía Andaluza a no ser  que estos Sres. presentaran una renuncia expresa a sus puestos.

En primer lugar hacer notar que toda la atención se ha presentado en estos dos Sres., cuando en realidad hay  más implicados: 

José Antonio Viera: actual diputado del Congreso por la provincia de Sevilla. Igual situación que M. Chaves.
* Mar Moreno: senadora en representación del Parlamento de Andalucía. Igual situación que J.A. Griñán.
Gaspar Zarrías: actual diputado del Congreso por la provincia de Jaén. Igual situación que M. Chaves.
Carmen Martínez Aguayo: Consejera de Hacienda y Administración Pública de la Junta de Andalucía hasta 25/01/2015. Miembro de la Diputación Permanente de la Junta de Andalucía desde la fecha de disolución del Parlamento.
Antonio Ávila: Consejero de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía. Diputado del Parlamento de Andalucía por la provincia de Jaén hasta 27/01/2015. Miembro de la Diputación Permanente de la Junta de Andalucía desde la fecha de disolución del Parlamento.
Francisco Vallejo: Diputado del Parlamento de Andalucía por la provincia de Jaén. Miembro de la Diputación Permanente de la Junta de Andalucía desde la fecha de disolución del Parlamento.
Manuel Recio: Consejero de Empleo de la J. de A. hasta 2012. Diputado del Parlamento de Andalucía por Almería. Miembro de la Diputación Permanente.

Tenemos, por tanto, que los aforados imputados son 9: 5, por el Tribunal Supremo, por ser diputados o senadores a nivel nacional y 4, por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, por ser diputados del Parlamento Andaluz. Tres de ellos dejaron de serlo como consecuencia de la disolución del Parlamento, 27/01/2015, pero volvieron a serlo, de forma continuada, por deseo expreso del PSOE como miembros de la Diputación Permanente del citado Parlamento.

Todos ellos fueron imputados como consecuencia de la remisión de los documentos instruidos por la jueza Alaya a los respectivos Tribunales: TS ó TSJA. A todos ellos se les debería haber exigido la renuncia a su puesto político a fin de que estos tribunales hubieran vuelto a remitir la documentación a la jueza encargada, en este caso Alaya. Hasta ahora que se sepa ninguno ha renunciado a su escaño: todos siguen en sus puestos: los diputados por el Congreso estarán a la espera de convocatoria de Elecciones Generales, cosa que compete a Rajoy como Pte del Gobierno, los senadores elegidos por la Autonomía Andaluza están cesados hasta nuevo nombramiento de la Junta y, el resto, los miembros de la Diputación Permanente de Andalucía han sido cesados como consecuencia de la nueva formación de este organismo. En definitiva, sólo los diputados del Congreso: Cháves, Viera y Zarrias siguen en sus puestos. El resto han sido cesados o lo serán en breve.

En este caso, a que vienen las declaraciones del Sr. Griñan sobre su dimisión. No es cierto, no dimite, lo cesan como consecuencia de la formación de un nuevo Parlamento en Andalucía, el cual elegirá en su momento, será en breve,  los nuevos senadores, creo son 9, de acuerdo a lo estipulado en nuestra Constitución.


Quitando los tres primeros, imputados por el TS, el resto volverán al juzgado de la jueza Mercedes Alaya, si nadie lo remedia.

Y Da Susana Díaz ha sido elegida con el beneplácito de C´s, el cual según mi modesto criterio se ha bajado los calzones.

Bueno, pues hasta la fecha ningún medio de comunicación, que yo sepa, habla con claridad de los hechos.

lunes, 22 de diciembre de 2014

MONTERÍA EN “LA VÍBORA”: POSIBILIDADES DE MEJORA


Hace varios años que estoy asistiendo a la montería que se celebra en la finca “La Víbora”, del término municipal de Monesterio, propiedad de los hermanos Pedro y Víctor Flores Pereita. Organiza esta montería José Mª Silva, sobrino político de Víctor, al cual no se le puede negar la buena voluntad que pone en la organización, aunque siempre las cosas son susceptibles de mejora.
Quiero desde estas líneas hacer un poco de crítica a esta montería, que quisiera fuera constructiva, aunque cómo dice el refrán “más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena”,  y sirviera, si José María leyera estas líneas, para ayudarle a mejorar esta acción cinegética, por supuesto si le pareciera oportuno.
La finca es una dehesa clásica formada por encinas y alcornoques, que siguiendo la política de hace ya tiempo de desmonte para mejor aprovechamiento ganadero, entonces no se dedicaba para caza mayor, se encuentra casi totalmente limpia, a excepción de algunas barrancas y manchas sueltas desprovistas de árboles. Es por ello que las reses tienden a salirse de la finca nada más sentir el más mínimo jaleo. Como es normal en todas las fincas ganaderas, esta se encuentra totalmente cercada por un cerramiento de pared de piedra, malla electro-soldada y/o alambres de espino, que difiere según veremos más adelante, dependiendo del sitio considerado.
La finca linda al Norte con “Las Peladas”, de la misma propiedad y objeto de otra montería, y  “El Moro Alto”, también de caza mayor; al Este con el camino de Monesterio a Cala, al Sur con “El Moro Bajo”,  también de la propiedad, al este con la finca “La Vicaría”, ya en el término de Cala, y al Noroeste con “Tentudía”, del término de Calera de León.
El cerramiento de la finca en la zona Este, camino de Cala, consiste en pared de piedra con resalto de dos o tres alambres de espino, o bien una cerca constituida por una malla electro-soldada de las usadas en la construcción; estas cercas sólo pueden ser salvadas por las reses de una única manera: saltándolas. La de pared de piedra es bastante difícil, por no decir imposible, dada su altura, siendo la de la malla algo más fácil; pero una vez saltada, la res se encuentra con otros dos obstáculos: el camino y la cerca de la finca colindante. Resultado: es una lotería que una res emprenda una huida para salir por estas cercas. En esta parte la mancha se puede considerar cerrada a la salida de las reses, a todos los efectos. Las mallas que se encuentran en las otras lindes de la finca son bastante más livianas e incluso permiten la salida y entrada de las reses no sólo saltando, sino también colándose entre los alambres o bien por debajo, cosa fácil para ciervas y jabalíes. Por otra parte, las fincas colindantes al Norte, “Las Peladas”, antiguamente plantada de eucaliptus, y al Sur, “Moro Bajo”, están bastante desmontadas por lo que las reses no tienen tendencia a huir por estos lugares. Algo parecido ocurre en la zona Suroeste, también bastante desmontada. Sólo nos queda el Oeste y el Noroeste, fincas que se encuentran menos desmontadas. En consecuencia, las reses tienden a huir por esta parte, la esquina superior izquierda de la finca.
Dado lo descrito, podríamos llegar a la conclusión, acertando casi de pleno, que la mayoría de las reses, al oír el jaleo y, aún más, una vez se vean acosadas por las rehalas, se saldrán de la finca por el rincón de la parte superior izquierda: Noroeste de la mancha. Si miramos en el croquis adjunto, este rincón pertenece a las mejores armadas:  “Vicaría Tentudía”, armada “Las Pepas” y la parte izquierda de la denominada “Umbría del Pilar”. En cuanto a las traviesas, se pueden considerar buena “El Barranco” y aceptable “Carril Nuevo”; dentro de las que se pueden considerar menos aceptables estarían “Cortijo Arroyo del Moro”, parte Sur de “La Solana” y la izquierda de “Cerro Casino”. Por último, serían malas de remate las restantes: “Los Alamillos, “Cerca del Cañito”, y las partes restantes de “La Solana” y de “Cerro Casino”. Todas estas últimas están situadas siguiendo el camino de Monesterio a Cala, descrito más arriba.
A todo esto, si José María lo lee, u otro interesado, me podrán argüir dos razones: en primer lugar que en una montería hay que cerrar la mancha de la forma que sea y en segundo lugar que la economía de la acción lo exige. De acuerdo en lo primero, un bicho se escapa por donde menos se espera, pero no tanto en lo segundo.
Decía en otro artículo de este blog, a propósito de mi asistencia a esta montería el día 13/10/2012, ver artículo anterior, que los puestos de estas armadas se colocaron a lo largo de un camino y por lo tanto con una tremenda facilidad por parte del postor. He dicho más arriba  que esta finca es muy abierta, especialmente en estas armadas, sin monte, con lo que sacar algún que otro puesto fuera del camino hubiera sido de lo más fácil del mundo. Como mucho, bajarse del coche e indicarle al montero la situación de su puesto. En todas las monterías, incluidas esta a la que se puede considerar de “medio pelo”, se deben guardar unas mínimas reglas, entre ellas la seguridad y pensar un poco en la posible satisfacción de un montero, el cual antes del sorteo ha tenido que apoquinar más o menos dinero. Estas armadas de la que hablo no originan satisfacción ninguna.
Creo que los puestos de la armada “Los Alamillos” hubieran sido susceptibles de colocarlos en otra disposición, pero de lo que no cabe la más mínima duda es de la posible mejoría de la correspondiente a la armada “Cerca del Cañito”. El nº 2 de esta armada habría que eliminarlo, ya que como ya expliqué es un verdadero saco: la caza te tiene que entrar de frente, tienes a tu derecha el nº 1 y a tu izquierda el nº 3, adelantados, y detrás la pared de piedra con los resaltos de alambres y el camino vecinal: difícil que entre una res, pero si le da por hacerlo vendría ya tiroteada y además con riesgo físico.
Explicaba también lo fácil que hubiera sido eliminar el saco dentro del cual está el nº 2 de la armada “Cerca del Cañito”. ¡Pero claro!, ello hubiera supuesto perder dos puestos y ¡la pela es la pela!
Ya en el 2012 me quejé al organizador, más con ánimo de que se corrigieran estas armadas que por el simple hecho de protestar. Pero hasta la fecha que “si quieres arroz catalina”.
No escribo de esta guisa de forma gratuita. El día 13/10/2012 fui el “afortunado” montero “agraciado” con el nº 2 de la armada “Cerca del Cañito”. Y como no tuve bastante, al año siguiente, 26/10/2013, me tocó el nº 4 de “Cerro Casino”, y este año, 20/12/2014, el nº 4 de ¿qué armada?, la “Cerca del Cañito”. Tengo una buena experiencia. Por supuesto en las tres monterías me vine “bolo”.


 Por otra parte me permito sugerir otras cuestiones, aparte de las posibles modificaciones en los puestos de estas armadas. Son fundamentalmente tres: la primera referente al orden en el sorteo de las armadas, la segunda el sitio por donde entrar a ponerlas y en tercer lugar la suelta de las rehalas. Está claro que las armadas a las que me refiero, paralelas más o menos al camino de Monesterio a Cala, son armadas de cierre por el hecho de encontrarse en la periferia de la mancha. Pero en este caso presentan una particularidad especial; al estar en zonas donde el monte brilla por su ausencia, y tener un cerramiento inacesible, las pocas reses que estén por la zona escapan al menor ruido hacia el resto de las armadas, con lo cual al poner los puestos se quedan vacías de reses, caso de que hubiera alguna por la zona. Nos pasó el día 20 pasado: dos ciervas y un venado se fugaron hacia el centro de la mancha buscando las huidas naturales de las que hablaba más arriba. Sería bueno considerar que el orden de sorteo de estas armadas no fuera de las primeras; yo las situaría en el centro, más o menos. En segundo lugar, las armadas “Los Alamillos” y “Cerro del Cañito”, las pone un solo postor y comienza por la parte norte hasta completar las dos, una a continuación de la otra. Se debería poner “Los Alamillos” empezando por el Norte y “Cerro del Cañito” empezando por el Sur, de forma simultánea e independiente, para posteriormente poner “Cerro Casino”. Esta acción podría ejercer una presión hacia el extremo de las dos armadas y posibilitar que algunas reses se quedaran entre los puestos y el cerramiento de la finca. Y dejo para la tercera modificación la que creo más fundamental: la suelta de las rehalas. Si no me equivoco, la suelta se verifica en seis puntos distintos: del R1 al R6, señalados en el croquis con flechas dobles de color verde. Las rehalas parten de la periferia hasta su encuentro, más o menos centro de la mancha, y vuelta al punto de partida. Yo eliminaría las sueltas en los puntos R1, R4, R5 y R6, y llevaría todas las rehalas al Oeste de la mancha, hasta llegar a tope, hasta el Este, y vuelta al punto de partida. Esto podría posibilitar que algunas reses, al verse apretadas por un mayor número de perros llegaran hasta las armadas descritas.
En fin, no está en mi ánimo corregir las acciones de los demás, “cada maestrito tiene su librito”, y todos los problemas, a excepción de los puramente teóricos, pueden y de hecho la tienen, mas de una solución aceptable. Pero después de tres años de experiencia mía y del resto de compañeros “agraciados” con puestos en estas armadas, creo que es hora de cambiar el planteamiento y encontrar alguna otra solución distinta de la que propone todos los años el organizador de esta montería.
De cualquier forma, creo sinceramente que José Mª Silva, el organizador, es bastante consecuente en su forma de actuar y le deseo siga organizando esta montería, susceptible, evidentemente, como todas las cuestiones de esta vida, de mejorar cada año.
Aprovecho la ocasión para desear a todos los lectores de estas líneas unas Felices Fiestas y Prospero Año 2.015. ¡Ah!, y que, D. M., no me vuelva a tocar un puesto en estas armadas, sobre todo en la “Cerca del Cañito”.


miércoles, 25 de junio de 2014

EL AYER Y EL HOY DE LA CAZA: TRASLADO A LO ACONTECIDO CON LA SELECCIÓN DE FUTBOL ESPAÑOLA



No sé si lo habré comentado en algún otro artículo de este blog, pero la afición a la caza, algo que me viene de bastante antiguo, finales de la década de los 50, se va resintiendo poco a poco. Puede que las circunstancias que llevan a este deterioro sean varias, pero para mí la fundamental son las condiciones físicas. Es cierto que la experiencia suple en ocasiones esa falta de forma, pero cada vez se da uno más cuenta de lo  que cuesta llegar al vuelo de una perdiz, carear o subir un cerro o acompañar una mano de caza al salto. La mayoría de las veces suele uno coger por el camino más fácil a sabiendas de que se puede perder una oportunidad para abatir una pieza.
Todo esto viene a cuento del fracaso de la selección española en la pasada copa del Mundo. La mayoría de los comentaristas de radio y TV se cerraron en banda en torno a “La Roja”, debo reconocer que no me gusta nada el nombre, para engatusarnos a todos los españoles con el cuento chino de que íbamos a ganar otra vez el Mundial, o cuando menos que nuestras posibilidades eran muchas. Cualquiera que haya analizado un poco la marcha de la selección en los dos últimos años habrá podido darse cuenta de varias cosas: en primer lugar que hay puestos claves en la selección que ya dieron sus mejores años y no me estoy refiriendo a su edad: Casillas, debido a su suplencia, cuyas causas desconozco, ha tenido un año bastante cortito; baste analizar sus últimas actuaciones en la Champions, en la que a pesar de todos los Ronaldos, Pepe, Khedira, Coenträu,  Bezema, Modric, etc, tuvo que salvarle la final Sergio Ramos, un futbolista de Camas (Sevilla). En el mismo sentido Xavi Alonso ha sido un excelente pelotero, pero ya hace tiempo que el Madrid le está buscando sustituto. En segundo lugar, hay futbolistas que no deberían haber ido al campeonato por su evidente falta de forma, bien debido a lesiones o por evidente cansancio; me refiero a Piqué, Busquet y Xavi Hdez  del Barcelona. El primero recién salido de una lesión, llevaba dos meses sin jugar; la evidente falta de rendimiento de los otros dos ha sido la causa de que su equipo, el Barcelona, se haya despedido del año sin un solo título. En tercer lugar, es un contrasentido que se haya llevado a un jugador nuevo, me refiero a Diego Costa, con una lesión reciente y un solo partido de entrenamiento con la selección, y no se haya llevado a Navas, en las mismas condiciones físicas y con más experiencia. Antes que Diego Costa se podría haber llevado a Soldado o Negredo; en este caso puede haber como una promesa de Del Bosque hacia Diego Costa, dado su expresado deseo de jugar con España antes que con Brasil. En cuarto lugar, Del Bosque lo ha dicho en varias ocasiones, a la selección deben de ir aquellos jugadores que estén en mejores condiciones, lo cual no ha ocurrido en esta ocasión. Podríamos citar más inconvenientes: falta de proyecto de la Federación Española, poca aclimatación y entrenamiento para el Mundial, etc..etc...
Pero ahora viene lo mejor; casi todos los periodistas coinciden, ante el estrepitoso fracaso de “La Roja”, vaya nombre,  en que hay que hacer memoria, pues el grupo que falló en el Mundial es el mismo que llevó al futbol nacional a lo más alto del ranking FIFA durante seis años. Este grupo de periodistas tiene bastante parte de culpa en los resultados acaecidos. Me gustaría oír a “El Butanito”, José Mª García, y ver qué piensa de todo esto. García, con todos sus defectos, es (era) un periodista no conveniente para estos tiempos y menos aun para gente que se apoltrona en un sillón, como el Pte de la Federación.
Ustedes se imaginan a este cazador, el que suscribe, consolándose después de haber fallado una perdiz a güevos debido al cansancio después de haber subido una pendiente, pensando en el doblete que hizo cuando tenía cuarenta años, en el mismo sitio. Pues vaya consuelo, ese doblete y algunos lances más quedaran para siempre en el recuerdo, muy agradable por cierto, pero el fracaso de ahora es eso: un fracaso, que en mi caso ya no tiene remedio, pero si en un grupo cuya tendencia natural es la renovación.
En mis tiempos jóvenes me eligieron dos veces para participar en el concurso provincial de caza menor con perro. Se imaginan que papel haría actualmente en mis circunstancias; pues el mismo que ha hecho la selección de futbol: el ridículo.