martes, 23 de octubre de 2012

APERTURA DE LA VEDA GENERAL: “ERRE QUE ERRE”




Respecto de la Sociedad de Cazadores Local de Monesterio, el comienzo de la general se presentaba bastante pesimista: los conejos no acaban de prosperar, la perdiz ha criado bastante mal, por no decir muy mal, y la liebre no se sabe. Como será la cuestión, que se está pensando en dejar de cazar al salto y sustituir esta jornadas por cacerías al zorro, ya que dejar de cazar para que las alimañas se coman la caza es tomar determinaciones que no nos benefician a los cazadores y si a los carnívoros. Que yo sepa tememos en nuestro coto bastantes mamíferos carnívoros, sin contar las aves de rapiña, reptiles, perros asilvestrados, etc.: comadrejas, zorros, jinetas, meloncillos, tejones, turones, gatos salvajes, etc. Dejar de cazar y no emprender una acción formal de control de alimañas, sería como si nada. Así que me veo este año sin cazar la menor, a excepción de los zorros, en el coto de Monesterio  y a esperar a los zorzales y palomas, que cada año se presentan peor. Un futuro nada halagüeño.
No salió nada para la jornada del domingo, 7 de Octubre, apertura de la general en Andalucía. Esperaba ir a algún sitio a cazar conejos, pero cazar esta modalidad  sin perro es como ir a cazar perdices con un palo.
Por contra, la apertura general en Extremadura se presentaba bastante apretada: día 12 montería en “El Castillo” de la Sociedad Local, día 13 montería en “La Víbora”, finca de los Hnos. Flores, y el domingo cacería general en la Sociedad Local, que al final fue de zorros. Esto posibilitó pasar el fin de semana en el pueblo, aunque el último día quedaría algo “castrado” a consecuencia de la vuelta.
La meteorología no fue muy halagüeña. Lo que parecía iba a ser un otoño excelente con un comienzo de lluvias abundantes, no fue más que “flor de un día” que nos dejó con la miel en los labios. A partir del 15-16 de septiembre, comenzaron a vaticinarse por los meteorólogos una serie de borrascas  que barrerían todo el sur de España de Este a Oeste. Se presagiaban lluvias en abundancia y con cierta persistencia; ¡vamos!, lo que se dice una entrada de otoño y salida del verano con todas sus consecuencias: bajadas de las temperaturas, sin llegar a extremos, y agua en cantidad suficiente para que el campo se recuperase de una sequía que venía desde el mes de Abril, los pastos brotaran para alimento del ganado y se “otoñasen” los frutos propios de la estación, fundamentalmente aceitunas y bellotas, y despidiéramos el denominado “veranillo de San Miguel”. Ya lo dice el refrán, comentaron muchos prometiéndose felices y contentos: “la otoñada verdadera por San Mateo la primera”.
El día 25, en el pueblo, se presentó cerrado y el 26 comenzaron las precipitaciones, no abundantes, con un tiempo lo que se dice “guarreado” : 6,60 mm el día 26, 4,60 mm el día 27, 1,00 mm el día 28 y 3,80 mm el último día del mes. En total 16,00 mm, que podrían haber sido excelentes si hubiesen tenido compañeros en los día consiguientes.
¡Pero no! La lluvia que tan abundante se presentaba en los vaticinios, pasó sin que el campo hubiese experimentado el remojón que necesitaba. Eso si, se manifestó de forma totalmente irregular, incidiendo más al sur: en Sevilla algunos pueblos registraron el día 27 precipitaciones por encima de los  70 mm y,  no digamos más al Este, hasta 214 mm el día 27 por la tarde, en menos de 4 horas, con los consiguientes daños.
El campo, nada mas recibir la lluvia, aún siendo escasa, cambió totalmente su fisonomía: las hojas de encinas, alcornoque, olivos y los arbustos propios del clima mediterráneo, en parte por la acción de lavado y también, por supuesto, por la respuesta del árbol ante la humedad del suelo,  cambiaron de color tornándose en un verde mas claro y limpio del que presentaban hasta su aparición. Las aceitunas y bellotas, aunque escasas debido a la sequía anterior,  engordaron de inmediato preparándose a la maduración. Igualmente, como consecuencia de la pronta germinación de las semillas más blandas, el suelo comenzó a cubrirse de un verdor propio del otoño. ¡Hasta aquí, estupendo! Una “meada”, una mínima lluvia, sólo 16 l/m2, obran el milagro: lo que antes era un secarral prometía convertirse en paisaje lleno de verdor.
Pero no, no se había producido esa “otoñada verdadera”, vaticinada por el refrán, sino todo lo contrario: una otoñada falsa, como consecuencia en primer lugar de su escasez y en segundo lugar del tiempo que siguió: seco y caluroso, más propio del mes de Agosto que de Octubre. La lluvia desapareció como por ensalmo, como si un brujo hubiera cortado el tiempo de forma rápida, desconocida y supersticiosa, y las temperaturas comenzaron a subir presentándose el verdadero “veranillo de San Miguel ó del membrillo": máximas de 30ºC, mínimas de 13ºC y lo que es peor, unas medias de 24ºC. Consecuencia: las tiernas hierbas recién germinadas se agostaron y secaron, las semillas desperdiciadas, bellotas y aceitunas por el suelo, lo que se dice “una otoñada al carajo”. Ahora,  para que el campo vuelva a reverdecer como consecuencia de la germinación de las plantas, primero deberá llover más abundantemente, las semillas que quedan son mas duras, y pedir que no bajen en demasía las temperaturas. Esto es cada vez más difícil, como consecuencia de la cercanía de los fríos del invierno.
La foto muestra una imagen de la dehesa extremeña, foto del día 13 de Octubre, con el suelo totalmente seco, las encinas y alcornoques prácticamente sin hojas, el sol se cuela entre ellas, y si se pudiera apreciar contemplaríamos bellotas sin madurar en el suelo caídas de los árboles a consecuencia de haber engordado con las lluvias y haberse aflojado el cascabullo a consecuencia de las altas temperaturas.
Menos mal que las previsiones para el fin de semana, temperaturas más bajas, se cumplieron y posibilitaron un desarrollo de las acciones cinegéticas lejos del calor insoportable del año pasado.
Llegó el ansiado día 12 y se desarrolló la clásica montería de la Sociedad Local en “El Castillo”. Este año no hay permiso para descaste de las “Pepas”, por aquello de no tenerlo previsto en el Plan Cinegético de la Sociedad, por lo que, en vista de la previsible escasez de reses, la sociedad decide que la montería sea “Mata y Cuelga”. Hacemos una “peñita” para reparto de la carne y nos juntamos seis puestos.
Pero como estas montería son lo más parecido a una lotería, ¡con todas las probabilidades que teníamos de matar, seis puestos,  y poder repartir carne!, ninguno de los seis puestos ha disparado, ¡manda güevos!
Con Pepe Broco y los tres venados de "La Emisora"
Eso sí, para no perder la afición ó el vicio, no se que será, en la armada de “La Emisora”, un gachó, encima forastero para mas INRI, que supongo vendrá con una rehala, ha matado tres venados, entre ellos un doblete, y ha dejado pasar, sin tirar, otros dos por demasiado pequeños y porque ya tendría carne en cantidad, dado el carácter de “Mata y Cuelga” de la montería. ¡Suerte!, dirán algunos, aunque los venados no le han entrado de principio, antes han pasado por otras puertas, entre ellas la ocupada por Borrego, un socio que tiene fama de buen tirador y en esta ocasión ha fallado de forma estrepitosa. Lo de siempre, “al mejor escribano le sale un borrón”.
Pallero, Paquino y mi sobrino Javier
A la hora de la comida hemos tenido suerte. Hay nuevo equipo de cocineros, con el “Latero” a la cabeza y  Casiano y José M. Jiménez de “pinches”. Ha elaborado un cocido extremeño de calidad, aunque algo sobrado de pringue. Los garbanzos buenísimos, cayó un buen plato con su correspondiente pringá. No se ha cumplido lo de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, el presente ha mejorado.
Al día siguiente, 13 de Octubre, Montería en “La Víbora”: Mancha Conejeras-Cuesta del Parral. No hay “Mata y Cuelga” y esta vez el puesto que me toca está autorizado para descaste de una cierva. Al final, otra montería más para enmarcar, sólo que esta vez con el ejemplo de lo que debería ser una armada con dos de lo defectos mayores: sin seguridad y estorbo entre los puestos. Pero este tema será cuestión de tratarlo en otro post.

Como curiosidad la foto que tomé en la junta de carnes: un “varetillo” entre las reses. En todas las monterías se advierte por activa y por pasiva la prohibición de disparar sobre varetos y horquillones, pero siempre hay algún montero corto de vista ó ligero de gatillo, o ambas cosas a la vez. Esta vez inexplicable, matar un bicho para darle carne a la organización, la cual con toda la cara del mundo lleva la res a la junta, donde se exhibe sin pudor, con tal de poder cobrar la canal. No nos extrañemos que en las monterías abiertas escaseen los machos. Antes, la organización, se guardaba de presentar estos bichos en público: o bien se lo llevaba el montero o, lo que es peor, se quedaba para comida de las zorras.
Llegó el último día, domingo 14, y nos fuimos a dar unas “manitas” a las zorras. Un “cara y cruz” en “La Gaitera” finiquitado para las 11 ½ de la mañana posibilitó mi regreso a Sevilla antes de la hora de comer, por necesidades familiares, y fue totalmente demostrativo de la escasez de la caza menor: tan solo una perdiz se presentó en las puertas. Creo que, en lo que respecta a caza menor, lo tenemos todo hecho esta temporada. ¡Malos augurios!
Ya hacia tiempo que no se presentaba esta apertura, totalmente falta de lances tanto positivos como negativos. Uno se va aburriendo poco a poco, aunque la afición vuelve a resurgir por encima de todos los  desastres y volveremos a salir al campo dispuestos nuevamente a venirnos bolos y tener que explicarles la cuestión a la familia y amigos que se muestran totalmente escépticos de nuestra forma de actuar. Para ellos nuestro comportamiento no deja de ser un poco de “jilipollas”, pero nosotros “erre que erre”.

domingo, 21 de octubre de 2012

“OPERACIÓN HORUS”: EL CONTROL DE LAS SUBVENCIONES POR PARTE DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA ANDALUZA Y SU PAPEL EN EL TEJIDO EMPRESARIAL

He visto estos días pasados en Internet  un artículo referente a la llamada “Operación Horus”Andalucía Información, cuyo titular es el siguiente: “El Expolio que nunca existió”. Leyendo el artículo con más detenimiento deduzco que hace un año y medio, aproximadamente, se produjo una denuncia por parte del Seprona, de la Guardia Civil, hacia el ilegal funcionamiento de un centro de cría de Águilas Reales en Sevilla, concretamente uno situado en el barrio de San Jerónimo. La denuncia recayó en el Juzgado de Instrucción nº 1 de Sanlucar la Mayor (Sevilla). En dicha instrucción se presumió, en principio, que se estaba ante un caso de una extensa red  dedicada al expolio y tráfico de aves rapaces protegidas en la que estaban implicados centros de cría repartidos por toda la península, concretamente en Jaén, Córdoba, Ciudad Real, Coín (Málaga), Baracaldo (Vizcaya), Bilbao, San Lorenzo de El Escorial (Madrid), Lorca (Murcia)  y Avilés y Cangas de Onis (Asturias). 
La conclusión a la que llegaron las investigaciones  llevadas a cabo por la Unidad Central Operativa Medioambiental (UCOMA) del SEPRONA, en las provincias citadas, era que los implicados “robaban” huevos y pollos de águila imperial del medio natural y los llevaban al centro de Sevilla, donde los presentaban como nacidos en este centro para seguir cobrando las subvenciones de la administración andaluza, que podrían rondar el millón de euros anuales por diferentes conceptos desde 2.002.
Pues bien,  después de año y medio de instrucción, el juez  ha llegado a la conclusión de que no hay existencia de dicha red y que los implicados han actuado por su cuenta de forma separada, con lo cual se ha inhibido a favor de los juzgados de las diferentes provincias afectadas en la causa sobre "la presunta red de expolio de aves rapaces protegidas”.
Pero con ello, el juez no intenta quitar culpabilidad a los imputados, sino sólo decir la no existencia de una red organizada. Los denunciados por el Seprona seguirán estando, presumiblemente, imputados, pero ahora por otro juzgado, el correspondiente a su demarcación territorial. Por ello, me parece que el titular del artículo no es el adecuado, “El Expolio que nunca existió”, ni que  "La Guardia Civil se equivocó, confundió a expoliadores con científicos".  Sólo reconocer que  se ha mantenido una instrucción por un juez incompetente territorialmente y que ahora retomarán dicha instrucción los juzgados a los cuales se les ha traspasado la causa, ya repartida.
Lo inaudito e increíble del asunto es que cómo es posible que la Administración Pública, en este caso la andaluza, no realice controles sobre las empresas privadas a las que subvenciona, para en primer lugar constatar que, dichas subvenciones, son viables y se gastan en  los proyectos subvencionados y no en otros; en segundo lugar que se realizan todas y cada una de las justificaciones del presupuesto y, por último, que se cumple el fin perseguido, como es la cría y posterior suelta de las rapaces en los lugares adecuados.  Pero claro, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia: el proceso de cría se lleva a cabo con huevos y pollos conseguidos de forma ilegal,  la subvención no sólo se gasta en el fin perseguido, en este caso las repoblaciones del águila real, sino que parte o incluso todo se puede gastar, presumiblemente, en la cría de otras rapaces, las cuales se venden a los cetreros y reportan pingües beneficios y al final se justifica la falta de aves protegidas como un fallo de la investigación. De cualquier forma es increíble que una administración pública lleve subvencionando, en este caso al Centro de Cría de San Jerónimo, durante nueve años y se descubra ahora el pastel por parte de la Guardia Civil.  Claro, los políticos se enteran por la prensa. ¿Si se enteran por los medios de comunicación del uso ilegal de un montante de 1.000.000.000 €?, caso de los ERE/s, ¿que no pasará con los cientos y cientos de subvenciones a nivel mas inferior? ¡Que sumen!, ¡que sumen todas estas y verán hasta donde llegamos! Puede que los 1.000 millones signifiquen una cantidad ridícula. Eso sin entrar en otros asuntos como son las “Encomiendas de Gestión”, “Subcontratas de Servicios Profesionales”, los llamados “Programa de compensación económica a la dedicación institucional”, “Cooperación Internacional” y bastantes más cosas. Pero eso son otras cuestiones que no vienen al cuento.
Este caso, el de las rapaces, es sólo una muestra de lo que está ocurriendo en nuestra Autonomía. Desde la Expo del 92, ejemplo de lo que, a mi juicio,  pudo considerarse inicio de la trama, la Junta de Andalucía ha tejido una red empresarial cuyos dirigentes están directamente relacionados con los correspondientes políticos de turno, los cuales reparten las subvenciones, encomiendas, subcontratas, apoyos institucionales, cooperaciones, etc.…etc.…, a capricho y sin tener que dar cuenta de las correspondientes justificaciones. Desde la citada Exposición Universal, donde se acuñó, creo por parte del periodista Antonio Burgos, una cifra curiosa, “El Pellón”, equivalente a 1.000 millones de las antiguas pesetas,  las administraciones locales, Ayuntamientos y Diputaciones, y regionales, Junta de Andalucía, tomando ejemplo de lo realizado por el insigne Jacinto Pellón, consejero delegado de la Sociedad Estatal, se han lanzado a una loca carrera por copar  la red productiva de esta región. Las empresas privadas con vocación empresarial, regidas por verdaderos emprendedores, han visto invadidas sus parcelas por empresas paralelas creadas al amparo de las subvenciones y regidas por los amigos y/o familiares de los políticos de turno,  creándose una injusta competencia y viéndose obligadas a cerrar en una mayoría. Las consecuencias ya las estamos viendo: esas empresas paralelas, debido a una lenta pero inevitable desaparición de las subvenciones, están cerrando por falta de una gestión adecuada y vocación empresarial,  y las otras, como consecuencia de la falta de pago de sus acreedores, entre los que se encuentran las Administraciones Públicas, se ven también abocadas al cierre, las que no lo hicieron al principio. Igual ocurre con el funcionario de carrera, el cual está siendo sustituido por el empleado público de la Administración paralela, disminuyendo año tras año la convocatoria pública de trabajo e incrementándose la de las Agencias o Empresas Públicas.
No es que yo, desde estas líneas, le eche toda la culpa a una forma de gobernar la Autonomía, que veo bastante estúpida y perjudicial para los ciudadanos. Hay también una crisis provocada por esa misma forma de gobierno fuera de nuestras fronteras, por ese afán de encumbrase y ponerse rico a costa de los demás. 
El día 30 de Septiembre pasado, un artículo de “El Mundo”, firmado por Francisco Rosell, titulado “Atrapados en el Tiempo”, se hace eco perfectamente de estos hechos con las siguientes palabras: <<Andalucía lleva 30 años en un “Inacabable día de la marmota” sin denunciar jamás conductas por graves que sean” . "La prosperidad de las sociedades -y Andalucía es un ejemplo pristino- reside en la calidad de sus instituciones. Por eso, “cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias, más que por el trabajo, y que las normas no le protegen contra ellos, sino que, por contra, son quienes están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez supone un inútil sacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que esa sociedad está condenada”>> . 
Desde estas líneas felicito al Sr. Rosell por haber expresado en tan pocas palabras y de una forma tan clara, una forma de actuación como la que se lleva a cabo desde las instituciones andaluzas. Aunque hay que reconocer que la CEA (Confederación Empresarial Andaluza) es una de las beneficiarias de las subvenciones.
Creo, desgraciadamente, que volver a poner en marcha un tejido empresarial auténtico, con emprendedores conscientes del riesgo y de su responsabilidad, nos costará bastante tiempo. No creo que volvamos a conocer los tiempos de bonanza pasados. Se cumplirá en este caso el dicho de que “cualquier tiempo pasado fue mejor” y, en este caso, de verdad. De cualquier forma espero que algún día cambien las actuaciones de las instituciones y no lleguemos a la condena de la sociedad preconizada por el Sr. Rossel.





lunes, 1 de octubre de 2012

USO DEL CALIBRE .22


USO DEL CALIBRE  .22
(30 de Septiembre de 2.012)

Las revistas de caza del mes de Agosto pasado, casi todas, hablan en sus editoriales del posible uso del calibre .22. Comunican la noticia de que a través de diversas gestiones realizadas por la Oficina Nacional de la Caza (ONC), “se ha logrado que la I.C.A.E. (Intervención Central de Armas y Explosivos) de la Guardia Civil reconozca que el Calibre .22 no está prohibido y que no existen limitaciones en el actual Reglamento de Armas para su uso en la caza. Esto posibilita que se puedan realizar los trámites necesarios con las Comunidades Autónomas para que sean éstas las que decidan incluir o no su uso en las Leyes de Caza que regulan la actividad en cada territorio”.

Sinceramente, creo que se está informando al público de una manera equivocada. Vamos a examinar lo que dicen las normas respecto al uso de este calibre:

1º.   El Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Armas, modificado por el Real Decreto 976/2011, de 8 de julio, en su Sección III. Clasificación de las Armas Reglamentadas, dice en su artículo 3. que, son armas de:

w  Segunda categoría:

ü  Armas de fuego largas rayadas: Se comprenden aquellas armas utilizables para caza mayor. También comprende los cañones estriados adaptables a escopetas de caza, con recámara para cartuchos metálicos, siempre que, en ambos supuestos, no estén clasificadas como armas de guerra.

w  Tercera categoría:

ü  Armas de fuego largas rayadas para tipo deportivo, de calibre 5,6 milímetros (22 americano), de percusión anular, bien sean de un disparo, bien de repetición o semiautomáticas.

ü  Escopetas y demás armas de fuego largas de ánima lisa, o que tengan cañón con rayas para facilitar el plomeo, que los bancos de pruebas reconocidos hayan marcado con punzón de escopeta de caza, no incluidas entre las armas de guerra.

Se observa con extrema claridad, que cuando habla de las armas de segunda categoría, como armas de fuego largas rayadas utilizables para caza mayor, no excluye ningún calibre en la citada categoría. ¡Ojo! Cuando hablo de calibre no me refiero al diámetro de la recámara del arma, sino al correspondiente del ánima del cañón, coincidente con el diámetro de una sección recta del proyectil, con las diferencias o tolerancias técnicas necesarias y permitidas entre ambos. Deduzco, por tanto, que cualquier calibre está permitido en caza mayor, siempre que se dispare con un arma de fuego larga rayada, o sea un rifle, una carabina ó un fusil.

No obstante, más adelante hace una excepción, al incluir en la Tercera Categoría a las “armas de fuego largas rayadas para tipo deportivo, de calibre 5,6 milímetros (22 americano), de percusión anular”

Y es aquí donde se encuentra la diferencia, cuando al final dice: “…….de percusión anular”.

Antes de seguir con más razonamientos haré mención a algunas normas de caza, aquellas que me caen más cercanas:

2º.   LEY 4/1996, de 12 de julio, de Caza, de Castilla  y León

       El artículo 30. Armas, dispositivos auxiliares, municiones y calibres, dice “que se permite el ejercicio de la caza en Castilla y León con las armas legales con las siguientes excepciones:

b) Armas de fuego largas rayadas de calibre 5,6 milímetros (.22 americano) de percusión anular”

3º.   LEY 14/2010, de 9 de diciembre, de caza de Extremadura

      El artículo 36. Prohibición de cazar con determinadas armas, municiones, calibres y dispositivos auxiliares, expresa en su apartado c) que: “quedan prohibidas las armas de fuego largas rayadas de calibre 5,6 milímetros (calibre 22) de percusión anular”.

 

4º.   Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la flora y la fauna silvestres, de la Junta de Andalucía.BOJA 218/2003,
de 12 de noviembre.

El Anexo I, al hablar sobre los Medios de Captura Prohibidos, expresa en su apartado A)8.º, como prohibidos: “Las armas de gas, así como las automáticas o semiautomáticas cuyo cargador admita más de dos cartuchos, las de aire comprimido, los rifles de calibre 22 de percusión anular, las provistas de silenciador, de amplificador de visión para el disparo nocturno o convertidor de imágenes electrónico, o las que disparen proyectiles que inyecten sustancias paralizantes”

Se observa, por tanto, que las normas vigentes no prohíben el uso total del calibre .22 para desarrollo de acciones cinegéticas, si no sólo aquellos calibres .22 de “percusión anular”.

Creo que se está cometiendo un error importante, como es confundir el calibre de un arma, con el posible cartucho que pueda usar esta misma arma. Cuando se habla de calibre, ya lo comenté más arriba, se hace referencia al diámetro interior del ánima del cañón, coincidente con el diámetro de una sección recta del proyectil a usar, con las diferencias o tolerancias necesarias y permitidas entre ambos. En cambio, la denominación del cartucho expresa no sólo este parámetro, sino que también hace referencia, directa o indirectamente, al diámetro y longitud de la recámara del arma.

Últimamente, en la revista Trofeo Caza&Conservación, han salido dos artículos que, bajo mi punto de vista, están informando de forma un tanto sesgada a los lectores.

Así, en la revista de Agosto pasado, nº 507, la sección “El Peso de la Ley”, del abogado Alonso Sánchez Gascón, publica un artículo sobre “El Calibre .22” en el que no especifica para nada las connotaciones que hace la normativa al respecto, como es la coletilla de “percusión anular”, respecto de este calibre.

Igualmente, en este caso un artículo más técnico, la misma publicación del mes de Julio pasado, incluye un artículo firmado por Juan Francisco Paris, en el que en titulares de cabecera invita de una forma expresa a todos los cazadores que poseen un calibre.22: “Vaya preparando su rifle del .22, algunas CC.AA. desean autorizarlo en caza”. Es curioso que el Sr. París haga esta invitación, sabiendo que la gran mayoría de los propietarios de este calibre poseen un arma de “percusión anular”, y por lo tanto prohibida para el ejercicio de la caza. Es curioso, porque después, en el artículo hace toda una disertación técnica de lo que se entiende por “calibre” y lo que se entiende por “cartucho “, diciendo con toda propiedad que “el calibre .22 es un término que normalmente se emplea mal en España, pues cuando lo utilizamos los cazadores normalmente nos queremos referir al cartucho .22 Long Rifle, que es el .22 más conocido y utilizado en nuestro país y en todo el mundo, pero lo cierto es que no existe un único cartucho del calibre .22, sino muchos”, aunque le falte el calificativo ya expresado de “percusión anular”.

Así pues, y resumiendo, llego a la conclusión de que se puede cazar con un arma de calibre .22, a excepción de los cartuchos de este calibre de “percusión anular”, o sea que se puede cazar con multitud de armas de este calibre siempre y cuando utilicen cartuchos de “fuego o percusión central”. Y para más detalle sobre estos cartuchos remito a los lectores al artículo mencionado de Juan Francisco Paris, el cual sabe infinitamente más que yo sobre el tema.

Me gustaría conocer de forma literal el escrito, informe o lo que sea, donde la Intervención Central de Armas de la Guardia Civil reconoce que "el calibre .22 no está prohibido y que no existen limitaciones en el actual reglamento de armas para su uso en caza...”

Concluyendo, interpreto que, el anterior informe de la Guardia Civil puede referirse  a los cartuchos calibre 22 de “percusión o fuego central”, como por ejemplo el .222 Remington, ya que las armas recamaradas para este cartucho (cartucho y no calibre) entrarían dentro de las de Clase Segunda: “Armas de fuego largas rayadas: Se comprenden aquellas armas utilizables para caza mayor” y las armas que usen los cartuchos de calibre .22 de “percusión o fuego anular”, como por ejemplo .22 Long Rifle y el 5,6 milímetros (22 americano), de percusión anular, seguirían siendo armas de tiro deportivo y prohibidas para la caza, dentro de la Clase Tercera.

lunes, 24 de septiembre de 2012

TRANSPORTE DE LAS ARMAS DE CAZA


TRANSPORTE DE LAS ARMAS DE CAZA

(24 de Septiembre de 2.012)

 Discutía este verano con mi sobrino Javier un tema bastante controvertido como es el transporte de las armas de caza. Nos referíamos fundamentalmente al transporte de las mismas dentro de los vehículos dentro del territorio nacional.

Nuestras posturas eran encontradas. Mi sobrino opina que no es necesario que tenga que ir uno a ejercer una acción cinegética para estar autorizado a portar las armas en el coche, o sea que uno debería poder llevar sus armas dentro del coche cada vez que lo estime necesario, sin necesidad de tener que ir a cazar. Discrepo con él y opino, que cuando un particular lleve sus armas de caza en el coche debe ser porque vaya a cazar o tenga necesidad de transportarla a una armería para su posible reparación, campo de tiro, etc... En caso contrario deben permanecer  en lugar seguro, normalmente el domicilio particular, y a buen recaudo.

No sólo es mi sobrino con el que discrepo en estos temas; también lo hago con el Sr. Alonso Sánchez Gascón, columnista de la prestigiosa revista “Trofeo”, el cual en su artículo mensual titulado “El Peso de la Ley”, referido en otro artículo, Trofeo Septiembre 2009, nº 472, titulado “Retirada de armas por prudente criterio de la autoridad”, expresa: “Aunque parezca increíble, no es la primera vez que a un cazador le retiran un arma perfectamente documentada porque el agente de turno interpreta que no tiene motivos para portarla. ¿Cómo es posible que ocurra esto? ¿Abuso de autoridad o simplemente falta de criterio del agente?”  Parece ser que el Sr. Gascón se postura en contra de una autoridad que se limita exclusivamente a intentar cumplir con su obligación, intentando llevar a cabo el cumplimiento de una norma.

Continua exponiendo un caso hipotético y escribe lo siguiente: “Los hechos, no sé si demasiado frecuentes, que quiero tratar aquí se resumen en lo siguiente: un cazador va circulando por una carretera, la Guardia Civil lo para -iba a decir lo detiene-, le hace abrir el maletero y le encuentra el rifle o la escopeta. Después de un breve diálogo en plan de: "¿De dónde viene?, ¿a dónde va? De una montería, a mi casa, etc. Lo siento, pero tengo que retirarle el arma. ¿Por qué? Porque no tiene usted necesidad de llevarla consigo", le retiran el arma, en efecto. El cazador se queda estupefacto, pues lleva todo en regla”.

Sr. Gascón, a mí y a otros compañeros nos ha parado la Guardia Civil  multitud de veces en la carretera, cuando íbamos a cazar y en mi caso particular en dos ocasiones en las que iba con la mujer de vacaciones. Después de ese diálogo de: "¿De dónde viene?, ¿a dónde va? y mi contestación: “Vengo de mi casa y voy al pueblo de vacaciones”, sigue la pregunta: “Para qué lleva las armas”, respuesta: “Soy socio de la Sociedad de mi pueblo, tenemos permisos de rececho por daños y también el descaste de conejos y la media veda”, respuesta: “Puede Vd. seguir”. Claro, que puede suceder que se haya producido un atentado terrorista, bastante común por desgracia en este país, que esos agentes tengan instrucciones precisas de actuación y que, en última instancia, siempre según su criterio, reconozco que por desgracia en algunas ocasiones no muy prudentes, somos humanos cada uno de nuestro padre y nuestra madre, decidan curarse en salud y retirar el arma a un individuo en particular. Creo que alguna que otra vez puede ser uno molestado en aras del bien común.

Lo que si le digo es que yo, supongo que también todo el mundo,  cuando me voy a la playa de vacaciones no se me ocurre, ni por asomo, llevarme las armas y depositarlas en el hotel y menos aún bajarlas conmigo al chiringuito.

Alude el Sr. Gascón al artículo 146 del Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el reglamento de armas, modificado recientemente por el Real Decreto 976/2011, de 8 de julio, que tuvo tanta polémica, el cual especifica con claridad en su artículo 146 que “Queda prohibido portar, exhibir y usar fuera del domicilio, del lugar de trabajo, en su caso, o de las correspondientes actividades deportivas, cualquiera clase de armas de fuego cortas y armas blancas, especialmente aquellas que tengan hoja puntiaguda, así como en general armas de las categorías 5, 6 y 7. Queda al prudente criterio de las autoridades y sus agentes apreciar si el portador de las armas tiene o no necesidad de llevarlas consigo, según la ocasión, momento o circunstancia en especial si se trata de armas amparadas en licencias B, por razones de seguridad”

Se refiere esta parte del artículo a armas blancas (Clase 5), armas históricas (Clase 6) y armas de inyección anestésica (Clase 7). No nombra en esta parte para nada a las armas de caza: escopetas (clase 3) y rifles (Clase 2). Por lo tanto, la prohibición de portar fuera de las correspondientes actividades deportivas, en este caso actividad cinegética, sólo cuenta para las armas blancas de posible uso para remate por parte de un cazador, ya que las dos restantes, históricas (6) y anestésicas (7) tienen un uso muy limitado para acciones de caza. Interpreto, por consiguiente, que se puede llevar en el coche una escopeta, un rifle, ó los dos a la vez, sin necesidad de que se vaya a cazar, eso si, siempre que vayan correctamente documentados. Por otra parte, ¿con que intención puede llevarse en el coche un cuchillo de remate si no es para cazar? Igual debe pasar con las armas de fuego para cazar.

Eso si, si seguimos leyendo, el artículo 147 vemos que dice lo siguiente: “1. Los usuarios de las armas deberán estar en todo momento en condiciones de controlarlas. En la presencia o proximidad de otras personas, deberán actuar con la diligencia y precauciones necesarias y comportarse de forma que no puedan causar peligro, daños, perjuicios o molestias a terceras personas o a sus bienes. 2. Queda prohibido portar, exhibir o usar las armas: Sin necesidad o de modo negligente o temerario. Mientras se utilizan cascos o auriculares conectados con aparatos receptores o reproductores de sonidos. Bajo los efectos de bebidas alcohólicas, estupefacientes, psicotrópicos, estimulantes u otras sustancias análogas”.

Se aprecia en este apartado cosas importantes y que considero de Perogrullo: primero, el cazador debe ser responsable del control de sus armas, ¿Quién si no? , segundo, ha de ser precavido con las mismas, sobre todo en presencia de los compañeros de caza, no usándolas de  forma negligente o innecesaria, totalmente de acuerdo, no hay que olvidar el refrán tan antiguo de que “las armas las carga el diablo”, indicativo de que todas las precauciones son pocas, y por último la prohibición del uso de las armas si el cazador no se encuentra en unas mínimas condiciones físicas para su uso. En este último caso, aunque no sea frecuente, tampoco es extraño observar en los prolegómenos de una cacería, monterías sobre todo, a cazadores con alguna que otra copa de más.

Sobre la casuística existente, como el ejemplo típico de que si me voy de vacaciones y me roban las armas vaya a ser responsable del robo de las mismas, se entiende fácilmente que puede suceder igual que si me las roban porque me ausente de la vivienda habitual para ir al trabajo ó al cine. Estaría bonito ver a las personas con toda la parafernalia de las armas en el trabajo, cine o en el bar de abajo. Si no me las llevo a estos sitios, ¿porque me las habría de llevar en vacaciones? La vivienda habitual, el domicilio, es considerada por la Ley como el lugar habitual donde se guardan las armas de caza, algunas en su armero correspondiente, aunque opino que deberían ser todas. Y ¡por favor!, no les busquen cinco pies al gato porque al final puede que se los encuentren, aunque no los tengan.

Sobre la cuestión de que “Queda al prudente criterio de las autoridades y sus agentes apreciar si el portador de las armas tiene o no necesidad de llevarlas consigo, según la ocasión, momento o circunstancia en especial si se trata de armas amparadas en licencias B, por razones de seguridad” debo hacer constar, que debemos creer y confiar en que nuestras autoridades y sus agentes tienen un prudente criterio a la hora de ejercer sus acciones de vigilancia y control, ya que de lo contrario, ¿en quienes hemos de confiar? ¿En la primera persona que te encuentres?

viernes, 7 de septiembre de 2012

NECESIDAD Y CUMPLIMIENTO DE LAS NORMAS


NECESIDAD Y CUMPLIMIENTO DE LAS NORMAS
(7 de Septiembre de 2.012)

         Se ha iniciado en la revista Trofeo Caza&Conservación, Septiembre 2.012, nº 508, una nueva sección titulada “Grandes cazadores”. En ella se intentará describir a grandes rasgos los hechos y vivencias experimentados por estos grandes hombres. Ha comenzado esta sección con el famoso Frederick Courteney Selous, genuino representante inglés de los cazadores africanos del siglo XIX. Firma el artículo Jesús Nuño. Por mi parte, me parece muy bien esta iniciativa llevada a cabo por la revista, de la que espero dure bastante dado  el abundante número de estos personajes.

Hay algo que me ha llamado la atención del artículo. El autor, en el comienzo, al hacer una breve semblanza del personaje, le achaca a su carácter  “tener un sano desprecio por las normas”. Si por “sano” entendemos de buena moral e intención sincera y por “desprecio” falta de estima ó aprecio, desaire y desdén, hay que concluir que a este señor las normas le  traían sin cuidado, puede que algo normal después de estar acostumbrado a desarrollar su afición en África durante el siglo XIX, tiempo y lugar donde las normas debían brillar por su ausencia. Tengo un amigo, también cazador, que dice que “las normas están para no cumplirlas”, a pesar de que el lugar y tiempo son bastantes distintos.

Esta cualidad, “sano desprecio por las normas”, parece estar reservada para aquellos personajes que han destacado en la vida por alguna circunstancia, los denominados en un lenguaje americano “ganadores”. Estos, en lenguaje español se denominan “politicos”, “agentes sociales”, “agentes empresariales”…. Gentes que están por encima del bien y del mal. A ellos se les permite, incluso se les elogia y encomia, el pasar por las normas sin cumplirlas. Eso sí, todos los demás ciudadanos, los verdaderos currantes, que a pesar de no ser “ganadores” ni “lo otro”, son los que sacan a la colectividad a flote, están obligados a cumplirlas so pena de recibir el correspondientes castigo.

  Viene también a mi recuerdo otra sección, con solera, de la revista Trofeo. Me refiero a la denominada "El Peso de la Ley”, del abogado Alonso Sánchez Gascón. El artículo correspondiente al mes de Agosto pasado, nº 507, dice en titulares, margen del artículo, al tratar sobre el uso del calibre .22, cito textualmente: “Los cazadores deben utilizar las armas y calibres que les dé la gana y según el gusto cinegético que cada uno tenga, y nadie debe meterse en estos asuntos tan personales”.
           Creo, es una opinión, que el Sr. Gascón, al igual que nuestro personaje Frederick Courteney Selous, tiene también esa rara cualidad de tener un “sano desprecio por las normas”. Pero además, parece ser que alienta, de alguna manera, a que también lo tengan otros cazadores, ya que parece ser, es de la opinión de que los cazadores deben hacer lo que les de la gana, independientemente de la afectación de su acciones a otros grupos. ¿Es así, Sr. Sánchez Gascón? ¿O es que interpreto mal sus palabras?  

            De cualquier forma, no es la primera vez que el Sr. Sánchez Gascón opina de esta manera. Si nos remontamos a otros artículos de opinión de su columna “El Peso de la Ley”, observo en los mismos que este señor tiene por norma generalizar en la mayoría de sus artículos, haciendo regla de la excepción y metiendo en un mismo saco a todo un colectivo por sucesión de algún caso puntual a alguno de sus componentes. 

Pondré algunos ejemplos para ver de explicarme:

  • Trofeo Enero 2011, nº 488, artículo titulado “La custodia de las armas de fuego”, título del mismo margen: “Estamos obligados a guardar las armas en un lugar seguro. Muy bien, pero, ¿qué es un lugar seguro? Alguien, inocente, podría pensar que cualquier lugar que yo, propietario del arma y primer interesado, entienda que es de difícil acceso para los ladrones, pero no es así”. Deduzco de lo expresado que el Sr. Gascón es partidario de que cada cazador, de forma individual y totalmente subjetiva, elija cómo y donde debe guardar su arma. Sigue diciendo, comienzo del artículo, de una forma totalmente despectiva y desprestigiando una norma al decir literalmente: “…el Reglamento de Armas, ese papelucho a todas luces abusivo, pero que lo es menos que el que viene, que todos estamos obligados”. Menos mal que el que viene, el nuevo Reglamento, es menos abusivo.
  •  Trofeo Septiembre 2009, nº 472, artículo titulado “Retirada de armas por prudente criterio de la autoridad”, idem: “Aunque parezca increíble, no es la primera vez que a un cazador le retiran un arma perfectamente documentada porque el agente de turno interpreta que no tiene motivos para portarla. ¿Cómo es posible que ocurra esto? ¿Abuso de autoridad o simplemente falta de criterio del agente?” Sigue el Sr. Gascón en contra de una autoridad que se limita exclusivamente a intentar cumplir con su obligación, intentando llevar a cabo el cumplimiento de una norma.
  •  Trofeo Edición del 01/07/2012, Nº 506, artículo titulado “Los guardas de caza y la Ley (y VIII)”, escribe lo siguiente: “Retomo lo dicho en mi artículo anterior. Me informan (y además tengo un expediente, o dos, o tres encima de la mesa) de que, en Andalucía, los funcionarios competentes, sí, éstos que parece que actúan como si el cortijo fuera suyo, no tramitan o no tramitan correctamente las denuncias de los Guardas Particulares del Campo-Guardas de Caza, de tal modo que estos expedientes, se sobreseen, se archivan, caducan o prescriben. Sólo tramitan, me dicen (es “vox populi”), las denuncias de “sus” guardas”, Aquí, en este artículo defiende a los guardas de caza, en contra de lo que opinaba en otro sobre el abuso de autoridad ¿En que quedamos Sr. Gascón? ¡Ah! , algo mas importante, los funcionarios competentes, que son los “de carrera”, Vd. debe saber a que me refiero, ni son los dueños del cortijo, ni actúan como si los fueran; creo está Vd. confundiendo a estas personas con otras, llámense empleados públicos.
          Le debe quedar claro al Sr. Gascón que la Administración está, en su mayor parte,  dirigida por esas personas nombradas mas arriba y que tienen ese “sano desprecio por las normas”. Esos que se cubren unos a otros entre sí, pasan por encima de los ciudadanos que pagan sus impuestos, entre los que se encuentran aquellos trabajadores de la Administración, funcionarios de carrera competentes, que han aprobado una oposición y tienen vocación de servicio público,  que cobran por servir al administrado, que es en definitiva quien les paga, y que cada vez trabajan más por menos. Esos que tienen ese “sano desprecio por las normas” es el colectivo a extirpar. Que se marchen y dejen a los funcionarios hacer su trabajo.

         Sr. Gascón, los ignorantes de la Ley puede que estemos disculpados a la hora de criticarla sin fundamento, todavía más cuando nos encontramos en las famosas tertulias y mentideros de antes y después de las cacerías, pero Vd. es abogado, licenciado en derecho en ejercicio de su carrera, conocedor de los procedimientos que mueve ese mundo farragoso de las Leyes y diserta, con sus artículos en la revista, desde un lugar a través del cual llega a muchas personas, bastante de las cuales leen su artículo como si de un catecismo se tratara. Debería ser el más indicado no sólo en acatar las normas, sino también en cumplirlas y, algo muy importante, como es llevar a cabo la labor de su difusión, mediante el ejercicio libre de su profesión y con su columna “El Peso de la Ley” de la revista “Trofeo, Caza&Conservación”. En definitiva, en mi opinión, nadie, en especial Vd., debería ser de esas personas que tienen “un sano desprecio por las normas”. No estaría demás, que tratara de ser más objetivo sin necesidad de dejar aparcadas sus críticas.

         Creo que el Sr. Gascón, como muchos otros, se ven obligados a escribir todos los meses un artículo en la revista y de vez en cuando se pasa en sus críticas. No se puede inducir a los lectores a pensar que una acción individual puede llegar a ser mejor que una colegiada.

         Aunque su opinión, la del Sr. Gascón, no sea la de la revista donde escribe, creo que este artículo debería ser revisado de vez en cuando por la redacción correspondiente.

miércoles, 29 de agosto de 2012

RESCOLDOS DE UNA EXCURSIÓN CINEGÉTICA DESDICHADA

RESCOLDOS DE UNA EXCURSIÓN CINEGÉTICA DESDICHADA (29 de Agosto de 2.012)


Veo en vacaciones, “viajando por Internet”, una noticia, día 22 de Julio pasado, del diario “El Mundo”, que reza con el siguiente titular: “WWF acuerda que el Rey deje de ser presidente de honor por su cacería”.

“WWF” son las siglas de World Wildlife Fund (Fondo mundial para la vida salvaje), y es una organización sin fines de lucro constituida el 11 de septiembre de 1.961. Su fin es trabajar, según su propia Wed, por un planeta vivo, detener la degradación ambiental y construir un futuro en el que el ser humano viva en armonía con la naturaleza. Con ninguna de estas cuestiones están en contra el gremio de los cazadores.

Indudablemente, que cuando el artículo dice “su cacería” se refieren a la famosa cacería de elefantes en Botswana llevada a cabo por S.M. D. Juan Carlos I.

Joaquín Araujo (Naturalista, escritor y miembro del Consejo Rector de WWF España) es partidario de esta medida, a la que califica de triste pero necesaria. Una forma muy hábil de escaquearse, “nadar y guardar la ropa”.

Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España (ADENA desde que se fundó en 1968, 44 años, siempre ligada a D. Juan Carlos, entonces príncipe) dice que “Nuestro objetivo era hacer un ejercicio lo mas democrático posible para que nuestros socios pudieran expresar su opinión”. Para llevar a cabo este ejercicio “democrático” convoca una Asamblea, 21/07/2012, a la que asisten 250 socios, de los cuales cinco no tienen derecho a voto. La asamblea duró tres horas: 226 votos a favor, 13 en contra, 5 en blanco y una abstención.

Si tenemos en cuenta que WWF España cuenta con unos 35.000 socios, de los que 17.000 tenían derecho a voto, tenemos que han ejercido el voto en contra de la figura de D. Juan Carlos el 0,64% del total de los socios y el 1,33% de los que tienen derecho a voto, ¿Este es el “ejercicio democrático” que pregona el Sr. Del Olmo?, ¿Cree este señor que un 1,33% de los socios es representativo de la opinión de la totalidad?, ¿Cómo puede decir que “una abrumadora mayoría de socios de la ONG decide en Asamblea eliminar el cargo”? ¿Cómo se le puede dar validez a una Asamblea donde asisten sólo 250 socios, el 1,47% de los socios con derecho a voto? ¿No había otra forma más democrática de que los socios hubieran podido opinar? ¿Porqué no se les pidió opinión vía on line?

La verdad es que se queda uno totalmente estupefacto. Cuando a estos señores les guía el interés nombran como presidente al Príncipe de España y cuando quieren destituyen a un cazador de elefantes. Cómo si no fuesen los dos la misma persona, cómo si con anterioridad al episodio de Bostwana, D. Juan Carlos, rey actualmente y príncipe con anterioridad, no fuese cazador de elefantes, de perdices, de venados, de cabras monteses y un sinfín mas de especies cinegéticas.

Sepan los Srs de WWF España, que también están ligados a esta organización casi todas las monarquías europeas, el príncipe Carlos en U.K., en Suecia el Rey Carlos Gustavo, en Holanda el príncipe Bernahard que para más inri fue el fundador de la sucursal holandesa, etc, etc.  Todos, sin excepción, son cazadores. enmayor o menor grado.
Yo me hago las siguientes preguntas:

1. ¿Por qué hace cuarenta años les sería conveniente y ahora no?
2. ¿Cómo se puede pensar que 250 socios pueden representar a 35.000?
3. ¿No hay otro medio de votar? ¿Sólo el realizado?
4. ¿Hubiera sido el primer elefante cazado por S.M.?
5. ¿Tendrán que destituir también a los demás reyes, miembros de la realeza u otros personajes relacionados con WWF aficionados a la caza?
6. ¿Es que los cazadores estamos en contra de la protección de los bosques y el desarrollo sostenible? Sería tirar piedras a nuestro tejado, dado que estas cuestiones benefician a la caza
7. ¿Si el Rey tiene pasión por la caza, no será mejor para Adena? Todos sabemos que el cazador es de los mayores proteccionistas.

Menos mal que en la noticia se deja oír la voz de la antigua secretaria, Cristina García Orcoyen, desde 1983 a 1996, la cual lamenta esta decisión que considera “enormemente injusta” y comunica la activa labor del Rey abriendo puertas que, de otra manera, hubieran permanecido cerrada. También señala que WWF y ADENA fueron creadas, financiadas e impulsadas por un pequeño grupo de mecenas, todos cazadores, enamorados de la flora y la fauna, especialmente de la que se encuentra en peligro de extinción.

Como era de esperar, la casa Real opina que respetará lo que decidan los socios. ¿Qué iba a decir después de las declaraciones a raíz del accidente? “Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir”. ¡Patético! Nunca yo, ni nadie, hubiera podido imaginar que un Jefe de Estado tuviera que pedir perdón de esta manera. ¿Cómo si tuviese la obligación de hacerlo? ¿Se imaginan a los jefes de gobierno pidiendo perdón por sus errores? ¿Al Sr. Zapatero, por ejemplo? No es que yo justifique la acción cinegética, dado el momento y las circunstancias, pero ¿Se imaginan Vds que todos los cazadores que cometemos alguna “equivocación” nos mostráramos de igual manera delante de nuestras mujeres? Me parece bien que pidamos disculpas, pero lo de “no volverá a ocurrir” dejaría a este país sin cazadores.

martes, 28 de agosto de 2012

LOS BISONTES SALVADORES?

LOS BISONTES SALVADORES?
(28 de Agosto de 2.012)

El periódico “El Mundo”, edición del domingo 13/06/2010,  en el  suplemento  “Eureka”[1], traía un artículo, firmado por Pedro Cáceres, cuyos titulares eran los siguientes: Los bisontes europeos vuelven a España tras diez siglos de ausencia. Siete ejemplares de los míticos animales que inspiraron las pinturas de Altamira han llegado a la montaña palentina desde Polonia. La especie ayudará a prevenir incendios porque se come los matorrales del monte[2].  Subrayo la última frase.
Me preguntaba entonces lo siguiente: ¿se comerán estos bichos las jaras, jaguarzos, escobas, retamas, aulagas y demás arbustos que constituyen el monte mediterráneo típico y que son causantes, entre otros muchos factores, de los fuegos de la Península Ibérica? Igualmente venían a mi memoria aquellas estampas inigualables y pintorescas cuando se contemplaban en pastoría nuestras cabras serranas, tantas veces criticadas y abandonadas por la administración y que, las pocas que quedan, se alimentan con piensos compuestos. En mi opinión, eran aquellas cabras las que mantenían limpias, no de forma absoluta pero si razonable, las zonas propicias a los fuegos y ayudaban a mantenerlos a raya.
Según esa noticia, los bisontes fueron instalados en un “centro de cría" en San Cebrián de Mudá (Palencia), del que hablaba el veterinario Fernando Morán, encargado del proyecto. En dicho centro se le dispensarían todas las comodidades habidas y por haber, todo  para que los bisontes se sientan cómodos y relajados; agua tratada, comederos con cereales y henos de calidad en abundancia, asistencia veterinaria, guardería cualificada, etc. En fin, cosas que se le negaron a la cabra serrana en su momento por cuyo motivo esta tuvo que desaparecer por falta de rentabilidad aparente.
Este verano, dos años después, en la revista “Trofeo” del mes de Julio, vuelve a sonar la noticia bajo el título de “LOS BISONTES SALVADORES”, un título muy llamativo pero, a mi modo de ver, bastante engañoso. Esta segunda expedición procede de parques en Holanda y Bélgica, desde  donde pueden que traigan hasta  300 bisontes, vienen ahora 18, que podrían campar a sus anchas por la Cordillera Cantábrica, si la Asociación para la Conservación del Bisonte Europeo de España consigue el respaldo de un programa Life Naturaleza. Vivirán en Siero (al lado de Oviedo) y Villayón (Asturias), y también en San Cebrián de Mudá (Palencia).
Se persiguen, según los promotores de la reintroducción, varios fines: Conservación de una especie en peligro de extinción, desarrollo cinegético, turístico, suministrador cárnico y mantenedor del paisaje.
Ni que decir tiene que estoy en absoluto desacuerdo con la reintroducción de este animal en España. ¡Ojo!, no estoy en contra de la conservación de una especie en peligro de extinción, pero no este el caso. Hace mucho tiempo que se extinguió el bisonte en España, el último hace mas de mil años, y los hábitats han cambiado enormemente, siendo sustituidos los nichos ecológicos dejados por el mismo por otros rumiantes o por ganado doméstico. En los últimos 1.000 años, la fisonomía del paisaje ibérico, propiciado por el progreso de la agricultura y la ganadería, ha cambiado más que en los 100.000 anteriores. No así el caso de otros hábitats centroeuropeos, como el Bosque de Białowieża, en Masuria(Polonia), lugar donde se reintrodujo con éxito esta especie.
No hay que olvidar que los ejemplares introducidos provienen de parques con limitación de espacio, casi zoológicos, y que las habilidades de la especie para su adaptación al medio están bastante limitadas, ya que se pierden durante el cautiverio.
Es inimaginable perseguir la reintroducción de todas y cada una de las especies extinguidas en España. Los ecosistemas se ha reequilibrado y adaptado a los cambios producidos y la reintroducción siempre origina otros cambios no esperados y no siempre deseables.
Por lo que respecta al desarrollo cinegético no creo que el bisonte pudiera ser objeto de caza a no ser a muy largo plazo, y aún en este caso siempre sería pieza cinegética reservada para cazadores de élite privilegiados. Por otra parte, la presencia del bisonte restaría cantidad y calidad a las especies cinegéticas actuales. No olvidemos que de las tres especies cinegéticas alóctonas  introducidas en España, gamo, muflón de Corcega y arruí del norte de África, dos de ellas, el muflón y el arruí, están en proceso de erradicación, o por lo menos control exhaustivo, por parte de las Instituciones Públicas, debido a posible desplazamiento de la cabra montés española.
Lo que puede ser mas creíble es,  no nos engañemos, que lo que quiera el alcalde de San Cebrián de Mudá y el  veterinario Fernando Morán, es convertir a sus pueblos de Castilla, antes dominadora y ahora miserable, en zona turística, que buena falta les hace, y se le ha ocurrido la genial idea de los bisontes; pero que no nos venga con otros cuentos para vendernos la moto.
En cuanto a que el bisonte llegue a ser un potencial suministrador de carne, siempre será a consecuencia de la disminución de carne de otros rumiantes, sean los ciervos o las cabras serranas, a no ser que los críen en cautividad como los canguros.
Por último, consideran al bisonte como el mantenedor del paisaje y “potente aliado para prevenir incendios forestales”. Hay multitud de soluciones antes que tener que recurrir a los bisontes; parece de cachondeo. Mucha propaganda de “El Mundo” y de “Trofeo” sobre la participación en sus artículos de los mejores especialistas en cada área, pero en este caso, como en muchos otros, priva la política sobre la ciencia. Estamos hartos de sentirnos engañados por unos cuantos advenedizos sin preparación técnica alguna y que solo tienen la palabra justa para engañar a los votantes. Si esto es la democracia, que venga Dios y la vea.
Dice el veterinario Fernando Morán que el “bisonte es un luchador incansable contra incendios, que se come las escobas[3], esas escobas que se cuentan por cientos de hectáreas en nuestra sufrida España, que son matorral baldío, inservible, hijas del abandono ganadero y amantes del fuego que arrasa los montes" y acaba diciendo que estos animales son “auténticas "desbrozadoras con cuatro patas" muy efectivas para evitar los incendios”. Me hubiera gustado verlos al bajar de las cajas contenedoras después de miles de kilómetros de viaje: los animales se irían en busca de esas escobas para intentar ramonear en un intento de calmar el malestar causado por el transporte. También me gustaría ver ahora, al cabo de dos años, la situación del escobar de la zona, por no hablar de otros arbustos mediterráneos: jaras, jaguarzos, escobas, retamas, aulagas, romero, tomillo, etc. ¿O es que estos últimos no son matorral baldío, inservible, hijas del abandono ganadero y amantes del fuego? El mismo Sr. Morán lo reconoce: “hijas del abandono ganadero”, falta de promoción de la ganadería autóctona y consiguiente abandono de los habitantes del lugar. Debería saber también el Sr. Morán que la cobertura arbustiva, mencionada antes,  y arbórea - encinas, alcornoque, quejigos, robles, etc. - mediterráneas, sirven como soporte del suelo y están adaptadas perfectamente a los incendios. No así las “porquerías” introducidas, como el pino y otros cultivares.
Por último, me gustaría saber que presupuesto tienen las localidades de destino de los bisontes en la lucha contra incendios. Deberían saber que la mejor lucha contra los incendios son los métodos preventivos: en primer lugar limpieza del monte, cuestión que se puede y debe hacer y mantener fundamentalmente con maquinaria, incluida una adecuada red de caminos y descansaderos,  y en segundo lugar sistemas que avisen inmediatamente, vigías provistos de medios informáticos, del comienzo de un fuego y permitan una movilización rápida de los medios antiincendio, humanos y mecánicos. Es en ese momento cuando los medios mecánicos, hidroaviones, helicópteros, camiones antiincendio, etc, son efectivos. Una vez que el incendio se ha declarado, y lo digo por experiencia, la única forma de apagarlo es con la ayuda de agentes naturales, cambio de viento a favor fundamentalmente, o bien por agotamiento de la materia combustible, de forma natural o provocada por un buen cortafuegos. Que se lo digan a la isla de “La Gomera” en Las Canarias, no se ha quemado entera por dichas razones.




[1] El domingo, 21/02/2010, “El Mundo” estrenó un nuevo suplemento, “Eureka”, actualmente desaparecido, que según rezaban las palabras del periódico <<abarcará temas de Ciencia, Salud y Medio Ambiente. Todos los campos de la investigación, desde la evolución de nuestra especie y la búsqueda de vida en otros planetas, hasta la lucha contra las grandes enfermedades y el deterioro del medio ambiente, se encontrarán es este nuevo suplemento. Los mejores especialistas en cada área analizarán en profundidad los grandes desafíos de la sociedad combinando el máximo rigor con un estilo ameno>>.
[2] Ejemplares salvajes polacos criarán en Palencia para evitar su extinción: Siete bisontes europeos salvajes, procedentes de los bosques polacos de Bialowieza y Pszczyna, llegan mañana a un pueblo de Palencia en la cordillera Cantábrica. Son los primeros ejemplares de esta especie no nacidos en zoos que llegan a España, tras un milenio de ausencia, ya que se cree que estos animales, descendientes de los bisontes representados en la cercana cueva de Altamira, habitaron en Navarra hasta el siglo XI.
 [3]  Supongo se refiere a la especie “Cytisus scoparius”, conocida vulgarmente en España como Retama negra, Escobón, Piorno, Retama de escobas, Escoba ó Hiniesta blanca.